Mi querida Etty

1–2 minutos

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Después de estar leyendo todo el proceso de Etty Hillesum, supongo que me ha inspirado a escribir también. Regresar a mi esencia que siempre me lleva a escribir, a dejar fluir mis palabras sin miedo, puras, sinceras.

Curioso el formato de «Diario». Pero al leerlo me he percatado de algo: es una forma incuestionable de que toda palabra pierda su ego, el ego de querer salir al mundo y alguien las lea (y ahora me pregunto, ¿y tú qué estás haciendo? Pero bah, yo escribo aquí, de forma digital, sin ningún tipo de pretensión a que alguien me lea – de hecho, dudo que alguien encuentre esta página perdida entre el infinito universo de la red – ).

Y ahora siento que debo recogerme. Debo dejar de leer, de escuchar. Y centrarme en mí, encontrar mi propio camino, y mis propias palabras.

Agradezco infinitamente a todos los maestros que me han traído hasta aquí, y a quienes llevaré siempre conmigo. Pero les veo despedirme, sonrientes, con sus manos ondeando diciéndome «Feliz viaje».

Así que siento que debo seguir mi camino, porque aunque sé que no lo hay que no iré a ninguna parte, he de dejar que sea, he de andarlo, porque la vida se mueve.

Y, sinceramente, no sé cuánto me durará. Soy como una peonza danzando, ahora aquí, ahora allí.

Así que veremos si realmente estoy en el lugar, cómoda, despojada de las palabras savias y alentadoras de Eckhart y de todos aquellos que me han hecho sonreír señalándome el espacio que alberga el silencio.

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