Es curioso el tiempo. He tenido la tentación de ponerme a escuchar a Eckhart, pero eso solo es señal de que debo ser firme en mi decisión de digerir y experimentar por mí misma todo aquello que tantos maestros me han transmitido y de lo que ya estoy segura de que es la única realidad por la que vale la pena despertar.
Cuando la vida me trae un disgusto es un drama? ¡No, ya no! Es un trampolín para darme cuenta que he de seguir centrada, decidida a explorar mi conciencia y liberarme.
Cada uno de estos sucesos, amplía mi claridad y mis dudas se reducen al mínimo: he de persistir en aprender a permanecer en el presente, sólo así puedo acceder a la Verdad.
Y luego Carli, con sus palabras afiladas como espadas, diciéndome que he de estar preparada para aceptar lo absurdo de todo.
Y es que llega un punto en el que te das cuenta de que nada tiene sentido. ¿Por qué este mundo? ¿Qué sentido tiene que sea así y no de cualquier otra forma? Y cuando llegas a esta etapa, se te encoge el corazón y a la vez te alivia.
Entonces, sí es cierto que puede atraparte el nihilismo, y cuando le pregunté a Carli ¿pero esto no es nihilismo? Su voz se tornó firme y me insistió en que debía estar preparada para ello también.
Y realmente por mi parte era sólo una pregunta sin ninguna pretensión concreta, pero su respuesta y lo que sentí me mostró que realmente sí, he de estar preparada y aceptar que quizás nada tenga sentido.
Y si lo tiene, soy yo, y sólo yo, quien debe encontrarlo desde la propia experiencia.
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