Gracias, pero no.

1–2 minutos

leer

Hoy en varios momentos mi mente me disparaba pensamientos sobre escribir, organizar mis escritos, ponerme un objetivo. ¡Qué entrañable es! Ella intenta ilusionarme y venderme futuros emocionantes.

Antes hubiera caído en sus garras, y mi impulsividad hubiera desembocado en un huracán enérgico que no hubiera parado hasta escribir un libro de inicio a fin sin parpadear.

Pero ahora es diferente. Me gusta que esté allí, atenta, pero le digo «Gracias, pero no». Debo confiar. Si debo escribir o no, se dará. No necesito a mi mente para escribir, de hecho, cuento menos esté, mucho mejor.

Ni pensamientos, ni corazón. Ser.

Así que si ha de ser, será. No por mí, por esta personita con ideas, pensamientos, sueños, deseos e ilusiones.

Sino porque algo más profundo me impulse a crear. Toda mi vida he creado desde mi mente.

Dejemos que ahora cree mi ser.

Deja un comentario