Mi humanidad

1–2 minutos

leer

Creo que una de las emociones que más me cuesta digerir y dejarme traspasar es la culpabilidad. El permitirme no juzgarme. ¿Cómo voy a poder ser neutra con la vida, sino lo puedo ser conmigo?

Por eso siempre vuelvo a lo mismo. Esto también pasará, pero debo seguir trabajando en mí.

Y no me gusta reconocerlo, el hecho de que me queda camino y trabajo interior por realizar.

Y no me gusta que no me guste.

¿Así que quizás empiezo por aquí, no? Por lo que más me cuesta. Aceptar que todavía el corazón se me encoje y el estómago se petrifica. Aceptar que mi mente me lanza pensamientos de culpa y preocupación por un futuro que no existe y un pasado que tampoco.

Aceptar que mi cuerpo se estremece y lo sufre. Aceptar que no encuentro mi paz en momentos así.

Empecemos por aquí. Por abrazar enteramente mi humanidad. Esta es una experiencia más, y debo aprender a…

No hacer nada.

Estar tranquila.

Observar sin miedo lo que pienso, lo que siento, lo que percibo.

Dejarlo ser y traspasarme.

No identificarme con ello.

Recordar que esto también pasará.

Más que nunca, estar presente.

Más que nunca, entregarlo todo al vacío.

Deja un comentario