Me ha venido a mí la fuerza de una oración:
Cierro los ojos.
A vosotros, que me sentís, observáis y protegéis. Que estáis siempre a mi lado.
Ayudadme a aprender de esto. No me ayudéis a superarlo cambiando el mundo. Ayudadme a superarlo desapegándome de él.
Ayudadme a no necesitar nada, y a este está siendo un buen momento para ello.
A veces siento que me acecha miedo de que juzguéis, porque sé que cuando erais humanos lo hubierais hecho. Pero ahora sé que no me juzgáis y vosotros podéis ayudarme.
Gracias por estar. Sé que estáis. Sé que me ayudáis. Sé que esta es una bendición más, una oportunidad que me brindáis. Gracias.
Que sea su voluntad. Yo os entrego la mía.
Deja un comentario