Centrada en mí

1–2 minutos

leer

No sé muy bien qué escribir. Me siento bastante tranquila y en paz. He descubierto (redescubierto) que escribir me libera, porque escribo sin tapujos, sin miedos, sin norma.

Y como no hay destinatario, el remitente puede tomarse la libertad de ser totalmente puro y sincero.

Ojalá llegue el día en que pueda escribir también sin remitente. Por estar tan cansada de mí misma que, por fin, ,pueda desaparecer o más bien, convertirse en transparente o en un personaje con el cual ya no me identifique.

Sí que es verdad que en ciertos temas, de forma muy natural siempre me he desmarcado de identificarme con ellos (música, modas, activismos…) y el motivo era que veía muy evidente que al identificarme (o posicionarme), me estaba limitando, me estaba cerrando, me estaba perdiendo mucho.

Es curioso, eso nadie me lo ha enseñado, lo traía de serie quizás.

También me ocurre lo mismo con la humildad. De forma muy natural y fácil, pero también muy consciente de la vanidad y su línea delgada entre ambas, nunca me ha atraído el reconocimiento. A pesar de ello, lo he tenido muchas veces. Pero no le doy importancia. En alguna ocasión, si me recuerdan algo que aparentemente he conseguido y tiene cierto valor, me descubro riéndome de mí misma, porque son logros que apenas yo recuerdo y valoro.

Pero quizás por eso mismo me permito ser humilde, porque he logrado y me han valorado ¿quién sabe?

Sea como sea, gracias a mis logros, puedo ser humilde. Gracias a mis fracasos, puedo ser compasiva y misericordiosa.

He de ser humilde.

He de desidentificarme.

He de ser el otro.

Centrada en mí.

Deja un comentario