Cuando te sientes liberado es que sostenías una carga. Ahora me doy cuenta. ¡Qué evidente! Y así, seguro que hay mil evidencias más de las que no me percato.
Así que, cuando me liberé de buscar un motivo u objetivo a mi escritura, me liberé. Pero es curioso, hoy he entendido que aquí estamos para hacer, porque el no-hacer es nuestro estado más natural (al cual no debemos olvidar ni apartar). Pero estoy aquí con una energía creativa y creadora, y eso es una realidad.
Y cuanto más profundizo, más me doy cuenta de que lo único que debo hacer es pasar del no-hacer al hacer con completo desapego a la acción y su resultado. Simplemente he de poner a disposición de la Vida, mi pequeña vida.
Sin preguntas, sin motivos, sin exigencias. Así que si estoy aquí escribiendo, y que dure lo que deba durar, estaré con todo mi ser, totalmente entregada a esta acción, sin futuros.
Y así, con el más pequeño detalle e instante. Si he de escribir, escribiré.
Y estoy decidida a escucharme, a abrirme, a ser un instrumento afilado para aquello a lo que esté diseñada. Y no sé para qué estoy diseñada. Sólo se que no soy diferente a nadie y todos somos instrumentos de esta Vida igual de válidos y necesarios.
Quizás de mí salga una obra, o una historia bonita que contar. O el amor de una familia. O una sonrisa tallada en el corazón de alguien.
Sea lo que sea, mi única misión es entregarme por completo, ser uno con la Vida, darle la mano y mirarla a los ojos, sin miedo.
El Ho’oponopono dicen que es poderoso. Y sí, las palabras no se libran de la energía. Lo siento, perdón, gracias, te amo. Grandes palabras, de conexión directa con cualquier ser.
Lo siento, cuán importante es la compasión, que nos acerca al sufrimiento ajeno.
Perdón, primero a uno mismo, dejando atrás cualquier prisión entre opiniones y juicios.
Gracias, sin comparaciones, que brote del interior, como un fuego que todo lo calienta.
Te amo, sin preferencias ni condiciones, que ya no es mi amor, es el amor, que todo lo mueve.
Sentir estas palabras sinceramente, es hacer las paces con el mundo y alinearse con la Vida. No se necesita mucho más.
Ocurra lo que ocurra en el mundo, con una de estas palabras, puedes convertirte en un aliado de la Vida, en lugar de un enemigo.
Toda batalla se libra en el interior, si hacemos las paces, no habrá mal que pueda asediarnos.
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