Buenos días, Vida. Regreso al estado de vigilia, después de mil sueños, igual de reales que esta experiencia mundana, pero más juguetones.
Los sueños, ráfagas de vida en una conciencia a otro nivel, pero conciencia misma con el cuerpo en pausa recomponiéndose y un cerebro autómata. ¿Pero los sueños no son acaso también parte de este juego? Son pensamientos, totalmente libres, sin supervisión; y el cuerpo, relajado en su totalidad, los tolera de un modo diferente, reacciona con mayor paciencia, aunque sigue reaccionando. Una mente libre y un cuerpo sosegado.
¿Y la conciencia? La conciencia siempre está. Sino, ¿Cómo sabríamos que soñamos, que seguimos siendo y existiendo?
Muchos creen que los sueños son miedos o preocupaciones, o deseos… todo ello reprimido cuando estamos en estado de vigilia. Sí, eso es así, puesto que la mente sigue su curso y su proceso de descompresión.
Otros creen que los sueños son mensajes del más allá, y también es así; puesto que la mente sigue siendo un transmisor listo para canalizar energías, y en muchas ocasiones la mente en esos momentos no está tan condicionada y oscurecida como en nuestra vigilia.
Y por último, otros dedican su tiempo a ejercitar ser más conscientes durante el sueño, para experimentarlos de forma más lúcida y real, para ser observadores y dueños de los mismos.
¿Pero acaso no es la misma conciencia? ¿Y por qué no nos dedicamos a ser mas conscientes durante la propia vigilia? A enfocarnos más y más en ella, expandiéndola al momento presente.
Traería muchas más ventajas y, seguramente, los sueños también serían más conscientes.
Cada día sueño, pero no busco nada a través de él. Igual que de la mente, tampoco busco ya demasiado. Pero son historias bonitas, que vivo y experimento… y creo. No las creo yo. Las creo Yo.
Y un nuevo despertar, cada día. Con mi oración, que me ayuda a centrarme y empezar desde allí. Aunque realmente la oración debería estar presente en cada instante, puesto que cada instante es muerte y nacimiento, incluye a ambos, cada instante es un nuevo despertar.
Y si cada instante contiene el nacer y el morir ¿Qué no contiene? (en otro momento, quizás, podría hablar de cómo siento el espacio-tiempo)
Y mi oración de hoy te pide que me des fuerzas para afrontar mis deberes con total devoción, y que los encuentros que tengan que llevarse a cabo hoy con otros seres, sean sagrados y llenos de luz y amor.
Que me acompañe una sonrisa amable durante todo el día, y una voz dulce con quien quiera escucharme.
Dame fuerzas para sentirme agradecida por cada momento y para encontrar la acción correcta ante cada situación.
Dame fuerzas para emanar paz y amor y no juzgar nada y a nadie.
Acompáñame y muéstrame el camino.
Te entrego toda mi atención.
Es todo lo que tengo, y tu mayor regalo.
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