Sin fin

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Ya que estamos aquí, nos sentimos impelidos a hacer un sinfín de acciones, tener proyectos, soñar.

Es más, solemos creer que sin objetivos, sin metas, sin sueños, nuestra existencia no tendría mucho sentido.

Que tenemos una misión.

Y sí, tenemos una. Pero solamente UNA: aprender a vivir sin enfocar toda nuestra energía en conseguir algo.

Sé que puede sonar extraño y romper muchas creencias. Buena señal.

Pero si reflexionas un poco, estarás de acuerdo.

El foco nunca debe estar fuera. El foco siempre debe estar dentro. Enraizado en el momento de la acción.

Para disfrutarla. Para hacerla lo mejor posible. Porque cada acción es lo mejor que puedes estar haciendo en ese momento.

Y ese es el foco.

Hacer, con todo tu ser.

Pueden existir objetivos, proyectos, sueños. Pero sé consciente de algo: son secundarios. No te pierdas en ellos. Te llevan a lugares que no existen, y pierdes lo que es real.

Pierdes lo único que importa.

Tu única misión.

Ser la acción misma.

Sin una meta.

Sin fin.

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