Viernes 5 de abril de 2024
Es muy cierto que el diablo existe y soy yo misma, cuando caigo en tentaciones o me arrastran malos pensamientos. No existe diablo fuera de mí.
Pero tampoco hay luz que pueda ser vencida por la oscuridad porque la luz siempre ilumina. La oscuridad simplemente es falta de luz. Por tanto, la oscuridad es algo no permanente, algo efímero, algo (en última instancia) irreal y sin ninguna consistencia.
Y la luz de la conciencia siempre está. Eso es lo que más me ha costado entender. Yo siempre soy consciente a algún nivel, lo único que hace que piense que en algunos momentos no lo soy es la memoria, el recuerdo.
Yo ahora mismo no soy capaz de recordar cada momento de ayer, pero sé que estaba consciente, pero no recuerdo. ¿Quién me dice que no ocurre lo mismo cuando creo que estoy inconsciente? La mente y el cerebro físico tienen sus limitaciones, claramente. ¿Pero quién me dice que la conciencia que atraviesa mi cerebro para traducir imágenes y todos mis sentidos físicos no es independiente de estas limitaciones carnales?
Yo sólo sé que siempre estoy consciente en el momento presente.
Cuando existo, soy.
Siempre que estoy consciente, soy.
Y siento que esto es todo lo que puedo saber, por mucho que intente recordar o meditar o investigar con mi mente.
Hoy no sé qué me espera. Pero sé que debo ser desapegada y no dejarme arrastrar por pensamientos de avaricia, codicia, ni por miedos.
Debo ser más Yo que nunca. Sintiendo mis raíces en el amor y nadando hacia las profundidades de la paz. Separarme de todo lo que no sea el camino correcto, ni el del centro. Si me muevo demasiado las olas serán altas y me arrastrarán lejos. Si no me muevo, podré estar en paz.
Debo aprender a moverme cuando el movimiento nace de la paz, el amor y la corrección. Sino generaré más y más acción y reacción.
No quiero eso. Quiero trascender la acción-reacción. Quiero ser un vehículo para el Ser, no el piloto.
El piloto debe ser el Ser, siempre. Yo sólo soy un vehículo para él, temporal y pasajero. Debo ser un buen vehículo hasta convertirme en él.
Porque ya soy él.
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