5 de abril por la tarde
Veo el diario y siento un impulso a escribir en él. No tengo nada especial de qué hablar pero sí tengo mucha vida dentro de mí.
Me hierven mil pensamientos, veo cómo me absorben ciertas preocupaciones y siento que el teléfono ahora se ha convertido en un punto neurálgico de toda vida humana.
¡Qué absurdo es! Hoy he visto un pájaro cantarín que no había visto nunca antes. Luego quiero trabajar. Luego ver una serie. Luego mirar el teléfono… y así siento que a ratos me desconecto de la vida.
Harta de desconectarme. Daría todo para poder estar centrada siempre en la paz y el amor.
Es como si frente a mí tuviera todos los tesoros y fuera incapaz de verlos. Pura locura.
María, empieza por la aceptación de esto.
El resto se abrirá a tu paso si confías y te centras en el presente.
¡No hay más!
Deja un comentario