Viernes 12 de abril de 2024
Cada vez me sobran más las palabras. Cualquier palabra de este mundo pertenece a él y es esclava de la interpretación.
¿Cómo transmitir palabas libres de cualquier cadena?
¿Cómo transmitir mis percepciones sin que parezcan vanidosas y faltas de humanidad?
Pero al final yo sólo puedo conocer lo mío. Mi percepción. Mi intención.
¿Será que lo único que puedo conocer por mí misma es lo único que es Verdadero? ¿Lo único que existe?
Sé que hay infinitas formas y manifestaciones que yo desconozco. Infinitos planos que desconozco. Infinitas dimensiones.
Yo las desconozco y existen. Ahí fuera.
¿Y dentro de mí? ¿Cuántas formas, planos y dimensiones existen? ¿Son reales? ¿Todo lo que existe es real?
Sí, en lo relativo. En un momento determinado, bajo unas circunstancias determinadas. Causa y efecto. Acción y reacción.
Pero y en lo absoluto ¿Qué queda? El infinito seguro que no. Y a la vez sí. Es más bien la negación de todo excepto de lo único.
Y quizás eso es lo único que sé y conozco. Y realmente, lo único que existe.
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