Lunes 15 de abril de 2024
Hoy me han llamado ángel, ser luminoso.
Y me han agradecido mi ayuda.
¡Qué orgulloso estaba mi ego! ¡Estaba tan feliz de poder ayudar!
Pero eso e de tirarlo, como tiras una patata caliente que quema tu mano.
Porque es una falacia.
Ni soy más ángel que nadie. Ni más luminosa que nadie.
Y si ayudo es porque la otra persona ha sido quien realmente lo ha permitido. Yo sólo soy y hago lo que siento que he de hacer. Y la mayoría de veces es mejor no hacer nada.
Menos hacer y más ser.
O más ser y, desde allí, se hace todo solo.
Y aquí es donde yo he de permanecer. Por mucho que el mundo me trate bien. O me trate mal.
Yo he de permanecer en el Ser. Siendo lo que soy. Viviendo cada vez más anclada en lo atemporal.
Donde no hay tiempo para lo malo ni para lo bueno. Donde no hay tiempo de temer ni desear. Donde el espacio es, sin límites, y lo abarca todo, sin juicios.
Y allí es donde yo estoy. Donde yo soy de Verdad. Desde donde puedo rendirme a todo lo que es.
Y vivir en paz.
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