La loca y la amistad

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Y como era un niño tenaz, siguió atento, y descubrió a la tercera mujer. Que bailaba descalza, segura y alegre. Ella era la loca, y aunque nadie la comprendía, al niño le causaba curiosidad conocerla.

Dime, Loca, qué es para ti la amistad?

Y la loca respondió: Este será tu primer campo de pruebas para entender el amor, pequeño. En él encontrarás sus semillas, y si sabes observar con atención y cultivarlo, te aseguro que de él brotará todo el amor del mundo. Pues en la amistad hallarás tu primera oportunidad para amar a quien tú quieras amar, y plantar tus primeras semillas. Al principio las seleccionarás sin mucha atención. Las encontrarás en tu camino y creerás que todas te darán buenos frutos. Pero no es así, pequeño. Te diré que tu única misión es sembrarlas y cuidarlas con todo tu ser. Y tu primera lección será aprender que aunque pongas toda tu intención en ello, algunas no florecerán. Y deberás desprenderte de ellas para dejarlas ser, y que puedan crecer a su manera, en otros jardines, sin que por ello tú te aflijas. Tus primeras amistades serán las primeras que te harán sentir el sufrimiento del abandono, del ser juzgado y de exigencias que quizás todavía no estarás preparado para comprender. Y a la vez es la primera chispa de amor, que te hace sentir parte de algo importante que estás creando.  

Al cabo de un tiempo, pondrás más atención y seleccionarás aquellas que creas que te darán unos frutos determinados. Y entonces te esforzarás más. Y aquí aprenderás que a veces tampoco será suficiente. Y otras veces te despistarás y las dejarás morir. Y posiblemente te lamentarás. Y tantas otras te equivocarás, pensando que habías escogido bien. Y esperarás unos frutos y no otros. Y unas veces te los darán y otras veces, no. Y les exigirás, incluso las intentarás transformar, y hasta las castigarás sin darles agua durante un tiempo.  Estas serán las amistades que te harán sentir afortunado y feliz de tenerlas;  y a la vez las que te harán sentir más asustado. El miedo a perderlas será su apéndice, y te transformarás para gustarles. Y cada pérdida será más dolorosa que las primeras. Dejará una huella más profunda.  Y te perseguirá el miedo a la soledad. Es la primera llama de amor, que te acerca a la unión con otros seres que has seleccionado con toda tu intención y atención. Pero este no es el final, pequeño. Las amistades irán y vendrán. Y tú permanecerás. Y cuando te des cuenta, llegará el día en que te harás grande, y ya no esperarás ningún fruto en especial, y todos ellos serán maravillosos.

Te cruzarás con semillas y las plantarás con cariño y las cuidarás con todo tu ser, sin condiciones ni una selección determinada. Y así, por primera vez, acogerás todos los frutos, y los verás a todos bellos y hermosos. Perfectos. Parte inseparable de ti. Y estas son las que podrán convertirse en tus amistades verdaderas. Las que se elevarán más allá del tiempo y espacio. Con ellas podrás ser libre. Podrás callar. Podrás llorar. Y ellas tampoco te exigirán nada, porque se lo das todo. Y tú, al no exigir nada, lo recibirás todo. Prepárate para este día, pequeño. Este día descubrirás un amor en llamas, sin extinción. El que hace arder todo miedo y deseo. Son las amistades más naturales y simples. No tienen nombre, ni necesitan ninguna acción. Simplemente son. Y con solo mirarles a los ojos, te sentirás lleno de vida. Y con sólo cerrar los ojos, te sentirás a su lado. Bendice estas relaciones, mi niño.

Des del primer día, la amistad es tu primer campo para descubrir el amor. Y cuando encuentres sin buscar, acojas sin seleccionar y siembres sin esperar…

Entonces estarás preparado para amar de verdad. …

Y así, la loca siguió bailando. Y el niño sonrió. 

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