20 de abril de 2024
Está claro. Seguiré soñando. Y me veo soñar. Y parezco desear, pero en el fondo sé que no necesito nada, y no deseo nada que no sea conocer y saber quién soy.
Este será mi único deseo hasta que pueda desprenderme de él porque ya lo haya hecho realidad. Y es el único deseo que no me traerá sufrimiento. Porque lo deseo como fuera, como tracción, como chispa. Si se ha de prender el fuego en mí, lo dejo en manos de la Vida.
Y cada vez tengo menos apegos. Sé que tener o no tener ya no hace ninguna diferencia. Pero sé que hay personitas que sí los tienen y no debo hacerles sufrir si puedo evitarlo.
Y creo que esto es algo que debo tener en cuenta siempre. Intentar evitar añadir sufrimiento al mundo. Otras personas no se merecen sufrir si no hace falta, si está en mis manos.
Aunque he de saber que no siempre estará en mis manos. De hecho la mayoría de veces no estará en mis manos y tocará dejarlo ser.
Pero ser bondadosa, entregada, compasiva y amorosa es lo que ha de ser. Amable. Respetuosa. Atenta. Dulce.
Y no ha de ser difícil, porque esta es nuestra naturaleza, de todos.
Y no hay nada más fácil y más placentero el ser fiel al ser, a la vida. Porque ser uno con ella te hace sentirte pleno, libre y en paz.
Y eso, eso es lo único que hemos venido a conseguir.
Es nuestro único propósito.
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