Abril 2024
No acaban las palabras, son infinitas. Al igual que no acaban nunca los «testigos». Ni tampoco acaban las creaciones de los mundos.
Puedo remontar el río hasta la fuente, y podría llegar hasta ella, para darme cuenta que la fuente no es esa, sino un sinfín de causas – efecto que la hacen realidad.
Y volveré a toparme con el infinito.
Así, el infinito está en todo. Todo es infinito. Toda indagación me lleva al infinito.
Hasta que acaben las palabras.
Acaben los testigos.
Acaben todos los mundos.
Y yo me encuentre más allá de la fuente, más allá de todo.
Donde el infinito ya no existe.
Porque para existir un fin, tiene que existir un inicio.
Al lugar donde no hay principio ni fin.
Ni tiempo ni espacio.
Ni observador ni observado.
Ni tú, ni yo. Ni el mundo.
Sólo yo.
¿Sólo? ….
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