No sé si es mi ego o mi ser, pero cuando alguien me dice que está mal, siento un impulso magnético que me lleva a quererle ayudar.
Y automáticamente dudo de que yo pueda hacerlo. Y me invade el miedo a que el sufrimiento no les deje en paz.
¿Y qué puedo hacer?¿He de hacer algo?¿Puedo hacer algo si no puedo siquiera acceder a ellos?
Pues sí, María. Sí puedes. Estate a su lado, en tus oraciones, con todo tu amor. Envíales tu energía amorosa, abrázales, acógeles, míralos con ojos de niña, no los juzgues, que en tu mundo estén bien.
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