01/05/2024
«La fuente de toda guerra es el sentimiento de escasez». Frase que he escuchado en la última película de Matrix.
Me ha impactado porque es tan cierta que te lapida. Realmente sentir escasez puede tomar mil formas, primero la exterior, la del mundo con sus posesiones y luego la interior, la primaria, la que se esconde detrás de la material.
La escasez interior. La sensación de no ser completo, de necesitar algo más. Y cuando se quiere o se siente que se necesita algo más, está conectado con la fuente del deseo y del miedo.
Entonces me pregunto si antes del deseo y del miedo, lo que les precede es la sensación de escasez, que deriva en un deseo de más y un miedo de no alcanzarlo y no ser completo. O miedo a perderlo una vez lo has conseguido.
¿Pero de dónde sale la sensación de escasez?
Seguramente de la idea de estar separado, de haber dualidad.
Seguramente la dualidad es la idea y la separación resultante de ella, es lo que genera todo mal en este mundo.
Y a mal me refiero con sufrimiento.
¿Y qué genera la idea de estar separado? Pues lo único que se me ocurre como más verosímil, y a la vez más increíble, es el yo.
Si hay idea de yo, hay algún otro.
Es la primera idea de separación y dualidad.
Dudo que sin liberarme del yo pueda ir más allá de él, donde no exista dualidad, ni objeto… ni sujeto.
Así que si realmente quiero liberarme de toda separación y sufrimiento, debo liberarme del yo.
¿Y qué significa liberarme del yo? Creo que significa enfrentarse a lo que más evitamos: la muerte.
No la muerte física (que eso nos da miedo porque nos creemos que somos alguien encerrado en él, que somos él – el cuerpo-), sino la muerte de toda nuestra experiencia personal, identificación, ideas, conocimiento, emociones entendidas como nuestras.
La muerte del yo y lo mío.
La muerte de cualquier identificación.
La muerte del sujeto.
Queda extraño decir que deseo morir. Pero creo que es lo único que realmente da un sentido a esta existencia.
Deseo conocer la Verdad.
Rendirme a la ignorancia.
Mantenerme firme en mi humildad.
Honrar la honestidad en todo momento.
Mi único y mi último deseo.
Ver la Verdad.
Morir.
Y dejar paso a lo que está enfrente de mí.
Sin mí.
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