Canto al juicio

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Se asoma de nuevo ese fantasma.

Aquel que me observa sin decir nada,

queriéndome ahogar con palabras.

No hace falta oírlas, pero se sienten,

me llegan silenciosas.

Ahí está, quieto, sin quererme dejar pasar.

Mi cuerpo se encoje, se hace pequeñito,

y no le quiere mirar.

Pero yo lo miro.

Él me observa, yo le acojo.

Sé que es, sé que algún día ya no será.

Pero mientras tanto, ahí está,

inmóvil, como si no pasara nada.

Y yo sintiendo que pasa todo.

¿Se irá? Sí, cuando me vea.

Porque me observa,

sin Mirar.

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