Uno

1–2 minutos

leer

Viernes, 10 de mayo del 2024

Ayer por la mañana el cuerpo defallía y me mareaba. Pero curiosamente al cabo de unos minutos se restableció y pude continuar el día con total normalidad.

Es curioso porque la sensación de hambre aparece cuando le presto atención, o a veces el cuerpo manda alguna señal, pero nada que no pueda soportarse y lo que es más importante, usarlo como punto de retorno al interior. A mi yo. A mi centro.

Y no duermo demasiado. Mi mente está bastante activa, pero no agitada. Veremos hoy qué tal. Cada momento es una nueva oportunidad que no debo desperdiciar para seguir volviendo a mí.

Quizás llega el día en que el volver sea absurdo e irreal, porque ya no me voy.

Hoy he dado por finalizado mi ayuno de 4 días. Mi nivel de energía era bastante bajo y algo me ha dicho que ya era suficiente.

Así que tal como vino la idea del ayuno, así mismo se fue.

El cuerpo tiene sus leyes y necesidades, que he de observar y respetar. E intentar cuidarlo con amor, para que se sienta a gusto. Es mi amigo, no mi enemigo. No soy yo. Él tiene su vida propia, conectada de un hilo a la mía, y sólo por ello somos uno, pero no soy él, al mismo tiempo.

Y cuando digo soy uno con él, empiezo a entender por qué soy uno con todo. No diferencia mucho mi cuerpo de una flor o un árbol o una persona que pasea por la calle. No son yo. Pero son uno conmigo, porque nos une el hilo de conciencia que nos conecta a todos con la misma Vida.

Deja un comentario