Ayer escuché a Eckhart diciendo que hay personas que escriben un libro demasiado rápido. Y lo entendí perfectamente.
Hay palabras que antes de ser escritas, deben ser gestadas respetando sus tiempos y su maduración.
Estamos tan inmersos en nuestros hábitos, creencias… que una vez empiezas a liberarte de ellos requiere un tiempo de consolidación, que acabe eliminando cualquier «poso» o resto de ellos que todavía permanezca escondido.
Vaciarse requiere una limpieza a fondo posterior. Es como cuando vacías un cubo de basura y quedan restos que luego has de limpiar, incluso rascar para desprender la suciedad que ha quedado.
A veces me encuentro esperando una experiencia especial. La conciencia sin pensamiento. El estar despierto sin pensar.
¿Pero para qué? Es absurdo. Soy consciente y sé que aquello de lo que soy consciente no puedo ser yo. Pero a la vez esta dualidad es falsa, porque sin mí, no hay nada. Y allí me quedo. Si he de ir más allá sé que yo no puedo hacerlo, mi mente no puede. Así que ¿para qué preocuparme? Lo que es, es.
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