Melancolía

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Y llevo unos días experimentando esa melancolía que siempre ha sido parte de mí, porque creo que es inherente al mundo y un niño lo percibe con claridad.

La melancolía de saber que toda forma que tuvo un principio, tiene su final. Antes o después la muerte llega. Des del primer momento de la aparición, ya está muriendo.

«Y que lo más seguro es el adiós», como decía el poeta Pedro Salinas.

Así que sí. ¿Cómo no puede tener lugar la melancolía? El mundo de formas y contenido es el reino de la muerte. El reino del tiempo. El reino de la ilusión.

¿Cómo no va a ser una ilusión algo que aparece y está destinado a desaparecer?

¿Pero qué sentido tiene?

La aparición y desaparición del mundo es algo que estos días me tiene la mente absorbida.

Sólo llego a la conclusión que el mundo soy yo, y al mismo tiempo, no lo soy.

Soy yo porque sin mí no hay mundo. Aparece conmigo y desaparece conmigo. Por lo tanto soy yo.

Por otro lado, si puedo observarlo, entonces no soy yo.

Hay algo que se mantiene fuera, al margen, que puede observarlo.

Soy yo en la ilusión.

No soy yo en la Verdad.

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