La trilogía

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23 de mayo 2024

Creo que las enseñanzas espirituales son tan simples que en el fondo (y en la superficie) que las palabras buscan mostrar esa simplicidad y no consiguen alcanzarla.

Pues las palabras son mente y la mente no soporta la simplicidad. La mente existe para crear de la nada, lo cual es lo contrario a la simplicidad en sí misma.

La esencia de la mente es reforzarse a sí misma ¿y qué refuerza más, algo simple o lograr entender algo complejo? Así que la mente sólo entiende y está interesada en cuestiones complejas, y evita la simplicidad del Ser.

Siento que todas las enseñanzas lo único que apuntan es a que te des cuenta de lo único que realmente puedes certificar con tu propia experiencia que es Real.

Y confundimos lo real de lo irreal. Vivimos del revés. De hecho, es la propia naturaleza de la mente y el motivo de la forma (cuerpo, materia), porque su existencia está basada en lo exterior, en un contenido. Pero ellas necesitan un continente para existir, aquello que es informe (y ¡ojo! los pensamientos y emociones también son formas).

Sé que cuando estoy consciente, aparece mi saber que estoy consciente y aquello de lo que soy consciente. Y soy consciente de mí, mi cuerpo, mis pensamientos, mis emociones, el mundo, el universo. Y todo ocurre al mismo tiempo. Es como una explosión.

¿Es esto el big-bang? ¿Cada vez que vengo a la consciencia creo un mundo? Creo que sí y mi mente con sus recuerdos crea la continuidad del tiempo y el cuerpo en el espacio.

El sujeto (yo), lo que percibo (lo percibido, el objeto, el mundo) y el percibir, ocurren al mismo tiempo.

Quizás por eso decimos que somos uno, todo lo que percibo me necesita para existir. Hay una relación íntima entre nosotros, en esencia, hay una conexión que hace que nuestra existencia sea codependiente.

La mente actúa de transmisor, como una antena de radio. ¿Y qué ocurre cuando la transmisión finaliza? ¿Y qué ocurre cuando el transistor (la radio, la mente) se apaga o se estropea?

Lo que transmite (sujeto, la radio), el transmitir (acción) y lo transmitido (objeto), de algún modo dejan de existir. La radio puede desaparecer, también. Los 3 se convierten en uno.

Pero sin la radio (sujeto) no hay ni transmisión ni objeto transmitido. Es lo primario, pero no es la razón final.

Porque otra radio puede transmitir. Y transmite algo que está más allá, que es independiente de la radio, el transmitir y lo transmitido. Esta trilogía sólo existe ene l mundo de las formas.

Y más allá está lo que lo hace posible, pero no depende del mundo de las formas.

¿Y cuál es mi propia experiencia? Esto es lo único que debo preguntarme.

Mi yo-el hecho de ser/ver/oir – y lo percibido o creado (lo que veo, digo, oigo…) nace de mí.

¿Lo percibido puede dejar de existir? Sí, cuando no estoy consciente. Cuando el yo (la radio) no está enchufada o no funciona.

¿El hecho de ser, ver, oir, puede dejar de existir? Sí, es uno con el sujeto. Si el sujeto no funciona, no está consciente, no se realiza ninguna acción.

¿Y el sujeto puede dejar de existir? ¿El yo? Cuando no soy consciente y no pienso, no existe ningún yo. Ni aparece ningún mundo.

Entonces el mundo no existe a parte de mí. El mundo no me contiene a mí. Yo contengo al mundo. Y lo creo cada vez que el yo aparece, y al mismo tiempo aparece el hecho de ver, crear, sentir, pensar… la acción.

Sujeto – verbo – objeto.

Y todo aparece a la vez. Y los tres dependen del resto. Pero la raíz es el sujeto. El yo.

Pero para que el yo venga a la existencia, al mundo de la no-nada, tiene que existir (aunque no sería existir), tiene que permanecer aquello que no depende de la trilogía.

Lo que está más allá.

Y es lo que debo realizar.

De momento sé que yo no puedo ser esto que creo ser o que siempre he creído ser.

No puedo tener nada que ver con el sujeto-acción-objeto. Me ocurren a mí.

Entonces, no soy yo.

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