Canto a la permanente impermanencia

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Esta agua que mojan mis pies, nunca volverá.

Ahora lo sé. Me rendí.

Pero se lleva una parte de mí, de una niña nostálgica, con gotas de mar mojando las mejillas.

Se lleva los sueños, las historias, los anhelos.

Los príncipes de cuento y los finales felices.

Las canciones de poetas y los bailes de miradas eternas.

Los ojalá. Los por qué. Los después.

Y me deja sin espera, sin respuestas, sin letra.

Pero vuelve a mojarme. Otra vez.

Y otra.

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