Me convierto en ella

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28 de junio de 2024

Cuando escucho música, me convierto en ella. Ella es capaz de elevarme, de hacerme sentir todas las emociones del mundo sin un motivo. Solo porque sí.

¿No es ese el secreto de la felicidad y la paz, y todas las cosas buenas?

Es como una madre creadora, generadora de formas, aunque invisibles, capaces de tocar el corazón como si de la mejor experiencia se tratara.

Y son anclas sonoras. Esta energía que accede a mi ser a través de mis oídos, se funde con mi energía y nos elevamos juntas.

A través de la música y junto a ella, he tenido el mejor contacto conmigo misma. Es quien me dijo y avisó que mis emociones no soy yo.

Y que al igual que escucho una canción y me transporta a mis profundidades, y lloro, y grito… sé que no hay motivo para hacerlo.

Igual que escucho una canción y me llena de energía, haciéndome reír, cantar, bailar llena de alegría… y sé que no hay motivo para hacerlo..

Ese es para mí el motivo de nuestra existencia. Este impulso primario y totalmente compulsivo al vernos experimentando todos los colores, los sabores, los sonidos, las texturas… y cuando se han acabado, inventar más.

Y la música sobrevive en la mente, se crea en ella, aunque su existencia se base en el silencio que la sostiene.

El silencio antes de aparecer, y el silencio que deja a su paso.

Me siento muy viva a través de la música. ¿Qué tendrá?

Hay gente que conecta mejor con el sentido de la vista, a través de la pintura o de un paisaje de ensueño. Supongo que cada persona tiene percepciones diferentes.

Por cualquier motivo, yo conecto con la música, es mi transporte a todas partes. Es una maestra.

Es quien me enseña y me acompaña en la vida, es quien está a mi lado siempre. Y es quien me muestra la creación del mundo.

La creación del Yo Soy.

La creación de la dualidad.

Y quien me devuelve a la unidad.

Porque cuando la escucho, soy ella.

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