Amando.

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¡Qué fácil es todo cuando está bien! ¿Pero qué quiere decir que todo está bien? No quiere decir que todo lo que ocurre es perfecto a los ojos de cualquier persona con preferencias, ni mucho menos.

Pero que algo esté bien o mal, es solo un punto de vista, sin ninguna evidencia absoluta.

Cada vez veo con mayor claridad que todo es neutro, pero la base, el punto de partida es energía positiva llena de amor y una enorme paz.

Y esta base, no forma parte de la dualidad positivo-negativo, amor-odio, paz-guerra.

No.

Está más allá de ella, pero sobre ella aparecen los opuestos.

Ella está en los opuestos, pero no es de los opuestos.

Es la base de «Estar en el mundo sin ser de él».

Así que cuando decimos que estar feliz es el opuesto de no estarlo, es porque hablamos de la felicidad condicionada. Aquella que depende de algo externo, y por ende, está automáticamente ligada a su opuesto.

Cuando queremos que pase algo bueno, cuando deseamos, tememos que no ocurra.

Cuando ocurre y lo conseguimos, tememos que acabe.

Cuando acaba, sufrimos y deseamos de nuevo.

Y así se genera el bucle infinito del miedo-deseo.

El bucle infinito del sufrimiento.

Y hemos llegado a su raíz.

Todo lo condicionado pertenece a este bucle, a este mundo.

El bucle pertenece al mundo.

Pero más allá del mundo, más allá de mis deseos y miedos, más allá de mi amor condicionado, paz condicionada y felicidad condicionada, estoy yo.

Y yo, estoy más allá de ellos.

En paz, feliz, amando.

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