20 de julio de 2024
Lo que es, lo interpretamos.
Al interpretarlo, le imponemos condiciones.
Al tener condiciones, nacen los miedos y deseos.
Miedos y deseos, son lo mismo y se retroalimentan.
El deseo es la búsqueda de placer, y el miedo es temer al dolor.
Cuando se consigue un deseo, aparece el miedo.
Cuando aparece el miedo, nace un deseo.
Ambos son lo mismo. Dos caras de la misma moneda.
¿Quién sufre, quién desea?
¿Quién tiene miedo?
¿Quién pone condiciones?
¿Quién interpreta?
¿Quién observa lo que es?
Yo.
A mí me ocurre, yo decido.
Por tanto,
No interpretes.
No pongas condiciones.
Y no surgirán ni deseos ni temores.
Y en última instancia,
sé la conciencia que pone atención,
alerta,
sin pensamientos.
Dejado ser, aceptando.
Y el ciclo dejará de afectarte.
Él seguirá su curso.
Y tú ya no formarás parte de él.
No caerás en sus garras.
Porque dejaste de confundir lo externo con lo interno.
Y todo se dio la vuelta.
Lo externo se convirtió en algo que contienes.
Y tú, por fin, te diste cuenta de que no estás contenido en nada.
De que lo eres, TODO.
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