Y cuando te vi, vi esa luz.
Cuando te oí, oí mil melodías.
Cuando te abracé, sentí la energía.
La energía de la vida, la música del corazón y la luz del alma.
Y en cualquier instante en la ilusión del tiempo, tú también te descubrirás así.
Y desde ese momento, la oscuridad será una nube en tu recuerdo, el silencio dejará de asustarte y el sufrimiento ya no te tocará.
Si mis palabras te llegan,
si su silencio te acompaña,
habrán cumplido su misión.
Y cuando tú te rindas al presente,
y descubras tu divinidad,
tu habrás cumplido la tuya.
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