
30 de agosto de 2025
Emerges, y me asustas.
Me llevas donde no quiero ir,
Donde no me pertenece.
Pero ahí voy,
Entre sombras y oscuridad.
Donde el dolor me desgarra,
Sin sentido, sin motivo.
Y emergen un sinfín de palabras,
De golpes, de garras.
Y me rindo. Me desplomo. Me descubro.
Mis lágrimas asoman,
Erosionando mi rostro.
Y mis ojos quedan ciegos.
Y así, me entierro. Me sepulto. Me condeno.
A lo inevitable.
Que es verme, así, indefensa. Encadenada. Amordazada.
Donde todo se deshace en pedazos.
Hasta desintegrarme en ti.
Y entregarme.
¿Entregarme a qué?
A esa muerte dulce,
de sentirme vacía,
de ver el engaño,
de sufrir mi colapso,
y regresar a la paz.
Deja un comentario