27 de julio de 2025
Resuena el tambor dentro de mí.
Su brisa acaricia mi mente,
arrastrando y llevándose todas las dudas
los miedos,
las lunas.
Y así puedo invocarte, invitarte,
sin tiempo,
sin cuerpo.
Entrando en la oscuridad de mi nombre,
para iluminarla con la nada.
Por si te da por mirar,
por si te da por entrar,
y reconocer tu tambor resonando.
Y con su brisa arrancarte tus nombres,
tus carnes,
tus fantasmas.
Hasta escuchar el silencio,
en nuestra luz,
muriendo juntos.
Para quedar solo amor,
en esta vida,
y en Todas.
Siempre renaciendo.
Siempre sonriendo.
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