Cuando hay fantasmas en todos los rincones y la oscuridad siempre encierra monstruos acechando.
Mamá, acompáñame. Mamá, ven conmigo. Mamá, enciende la luz. Mamá, quiero dormir a tu lado.
Mamá…
No hay nada que temer, hija. Es tu cabecita, experta en contar mentiras. Se inventa historias. Se inventa cuentos para no dormir.
Ven, abrázame. Cierra tus ojitos. Respira. Sonríe. Relájate.
¿Lo sientes? Todo está bien. No lo olvides, aunque yo no esté, todo está siempre bien. No hay nada que temer.
No vivas con miedo. El miedo te aleja de la vida, del amor, de la paz. Y tú estás siempre llena de vida, de amor, de paz.
No dejes que tu cabecita cuentacuentos te domine. Cuenta mentiras.
No tengas miedo. Esos cuentos no son verdad. Estás aquí porque eres maravillosa, perfecta y no tienes que hacer nada especial para recibir amor ni ser feliz. Ya lo tienes Todo.
No tengas miedo, porque los únicos monstruos están en tu cabecita. No vivas con miedo. No puede pasarte nada malo.
Te contarán que el mundo está lleno de peligros y que debes desconfiar. Porque pueden hacerte daño. Pero eso lo dicen los que tienen miedo. Los que no confían. Los que sufren porque otros les hacen daño.
Porque todavía no saben quienes son. Porque todavía creen los cuentos de su cabecita.
Y aunque sean más grandes que tú, y te digan que ellos saben más y que debes hacerles caso, no les hagas caso. Y tampoco me lo hagas a mí.
Respira. Siente tu corazón. Siente la vida que brota de ti. Siente la verdad. Todo está bien ahora. Y no puede ser nunca de otra forma.
Vive. Baila. Juega.
Confía en Ti.
No hay oscuridad. Ni monstruos.
No hay miedo, hija mía.
Ven, abrázame.
Respira.
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