Sin saber bien qué decir.
Para qué decir, si las palabras no dicen Nada.
Nada y todo pasa.
Cuando pasa algo, algo se mueve, algo empieza, algo acaba.
Y mientras pasa, te envuelve en su sombra, te atrapa, te engaña.
A veces el engaño es dulce. Otras, amargo.
Y se siente. Se siente fuerte, se siente claro.
Tan claro que te ciega.
Y ahí estás, sientiendo, ciega, atrapada, engañada.
En algo. Ahí. Allá.
Pero entonces, quizás en un instante, seguramente en blanco, pierdes ese algo.
Ese algo que pasa.
Y no pasa nada. Ya no pasa nada.
Y, entonces, pasa Todo.
Así, sin engaños.
Sin palabras.
Deja un comentario