Canto a la inefabilidad

1–2 minutos

leer

Sin saber bien qué decir.

Para qué decir, si las palabras no dicen Nada.

Nada y todo pasa.

Cuando pasa algo, algo se mueve, algo empieza, algo acaba.

Y mientras pasa, te envuelve en su sombra, te atrapa, te engaña.

A veces el engaño es dulce. Otras, amargo.

Y se siente. Se siente fuerte, se siente claro.

Tan claro que te ciega.

Y ahí estás, sientiendo, ciega, atrapada, engañada.

En algo. Ahí. Allá.

Pero entonces, quizás en un instante, seguramente en blanco, pierdes ese algo.

Ese algo que pasa.

Y no pasa nada. Ya no pasa nada.

Y, entonces, pasa Todo.

Así, sin engaños.

Sin palabras.

Deja un comentario