Futuras mariposas

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A veces siento que quiero escribir, pero realmente no sé sobre qué. Y me planteo qué sentido tiene, ni qué interés. Tonterías.

Hoy han venido siete amigas de mi hija a dormir a casa por su cumpleaños.

Han sido momentos muy bonitos, observando la inocencia entre destellos de querer crecer y ser pequeñas mujercitas. Su espontaneidad, su energía, su locura, su inestabilidad… su vida.

Vitalidad, todavía muy apegada a una personalidad que ahora está creciendo, forjándose, haciéndose más fuerte.

Como el ciclo de la luna. Como todos los ciclos de este mundo. Y no hay que preocuparse por ello. Es el curso natural del mundo manifestado y se ha de saber aceptar, respetar y venerar.

Porque en algún momento esa personalidad empezará a cuestionarse, y posiblemente la luz del espíritu pueda asomar, para que sigan evolucionando en su camino verdadero, el del alma, el del ahora.

Como me ocurrió a mí. Así que ahora observo a estas niñas, maravillas y bendiciones de la vida misma, y no puedo más que llenarme de amor, ternura y devoción por ellas.

Son auténticas futuras mariposas.

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